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Secretas entrañas de la tierra
Un
recorrido por algunas de las 6.500 cuevas de Cantabria
que esconden la espiritualidad humana y los prodigios de la naturaleza
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Museo de Altamira |
Nueve cuevas
situadas en Cantabria se han unido este año a Altamira y a otras ocho más de
Asturias y País Vasco para constituir el mayor Patrimonio de la Humanidad de
arte prehistórico reconocido por la UNESCO. Pero, con ser importantes la cifra y
la categoría, representan apenas una mínima parte del tesoro subterráneo que
atesora Cantabria en sus más de 6.500 cuevas en las que las primeras muestras
del arte y la espiritualidad humana, se combinan con los prodigios de la
naturaleza, creando un oculto universo único.
Texto: ENRIQUE SANCHO
Cuando el entusiasta presidente del Gobierno de
Cantabria, Miguel Ángel Revilla, trata de explicar por qué Cantabria es
"infinita", como reza su popular slogan turístico, suele poner como ejemplo el
paisaje que rodea a San Vicente de la Barquera, uno de lo pueblos más bellos de
la Comunidad. Sobre el inmenso azul de cielo --acostumbra decir- destacan las
escarpadas cumbres de los Picos de Europa; delante los montes y bosques que son
buena representación de esas 215.000 hectáreas de superficie arbolada, el 40 por
ciento de la región, en donde abundan el fresno, tilo, laurel, avellano, arce,
roble, pino, álamo, abedul, encina, haya, acebo... Aún más cerca se distingue la
silueta de la Puebla Vieja, declarada Conjunto Histórico Artístico y donde se
mezclan murallas medievales y joyas renacentistas, historias de Carlos V y del
inquisidor Corro... Y en primer plano la ría, las marismas, el mar y sus
inmaculadas playas. Clima, geología, flora y fauna, historia, cultura y
naturaleza en planos superpuestos. En efecto, infinitas imágenes, infinitas
propuestas.
Pero el presidente Revilla no suele incluir en esta primera visión (es sólo
cuestión de darle unos minutos más), lo que no se ve. Ese extraordinario
patrimonio de miles de cavidades que Cantabria atesora en el vientre de su
tierra y que ahora la UNESCO acaba de reconocer como Patrimonio de la Humanidad
en una mínima parte.
Tras la estela de Altamira
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Cuevas de Altamira |
Este trascendental
reconocimiento se produce 23 años después de que la Cueva de Altamira fuese
incluida en esta prestigiosa lista, como obra maestra del arte universal de
todos los tiempos, que constituye un testimonio excepcional de una civilización
desaparecida. El descubrimiento de las pinturas de la Cueva de Altamira en 1879
por Marcelino Sanz de Sautuola significó la salida a la luz del arte rupestre
paleolítico y de su manifestación más espectacular. El hallazgo fue de tal
calibre que tuvieron que pasar más de quince años, con su autor ya fallecido,
para que la comunidad científica internacional apreciara su auténtico valor.
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Pintura de Altamira |
Bisontes, caballos,
ciervos, manos y misteriosos signos, pintados y grabados, son la expresión de
los habitantes de la cueva hace 15.000 años durante el Paleolítico Superior. Su
perfección y la calidad de los dibujos y colores ha hecho que sea llamada
"Capilla Sixtina del Arte Cuaternario". Desde su descubrimiento la Cueva de
Altamira fue considerada como algo especial y frágil, adoptándose medidas para
garantizar su conservación. Sin embargo, su propio atractivo ha sido su mayor
riesgo. En los años 60 y 70 se produjeron visitas masivas de hasta 175.000
personas al año que pusieron en peligro su pervivencia y que obligaron, primero,
a limitar las visitas a 20 personas diarias durante 20 minutos y, más tarde, a
clausurarla en 2002 y que solo pueda ser visitada por los científicos que se
encargan de su estudio y conservación.
Recientemente se ha abierto el debate y hay voces que claman por hacer
compatible su preservación con el acceso público, aunque necesariamente
restringido a un bien cultural común y patrimonio de todos. En todo caso, la
decisión no se tomará antes de 2009, cuando concluya el estudio que llevan a
cabo los especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Desde el año 2001, junto a la cueva se levanta el Museo nacional y centro de
investigación de Altamira, obra del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Destaca en
su interior la llamada Neocueva de Altamira, la reproducción más fiel que existe
de la original y muy similar a como se conocía hace 15.000 años. La Neocueva de
Altamira brinda al visitante la posibilidad de conocer la belleza de su arte
rupestre y el hábitat de sus pobladores. Es una reproducción rigurosa y exacta
de la cueva y de sus pinturas, basada en el conocimiento científico y realizada
con la más moderna tecnología. En las salas del museo se ofrece una amplia
exposición atractiva y sugerente sobre la vida cotidiana y el arte durante el
Paleolítco Superior, la época de Altamira. Cada año la visitan 250.000 personas.
Otras cuevas prehistóricas
La peculiar orografía de Cantabria, repleta de
cavernas, próxima al mar, con abundante caza y con un clima relativamente
agradable en aquellos tiempos propició el asentamiento hace miles de años de
hombres primitivos que expresaron su arte representado figuras de animales y
hombres con una técnica y coloridos extraordinarios. Hoy en día podemos
disfrutar de este arte, en magnífico estado, lo que le ha valido el
reconocimiento internacional a Cantabria.
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Chufín |
Las cuevas cántabras que
ahora han sido catalogadas como Patrimonio de la Humanidad son la de Chufín,
Hornos de la Peña, Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega, El
Pendo, Covalanas y La Garma. A ellas se unen Peña de Candamo, Tito Bustillo,
Covaciella, Llonín y El Pindal, en Asturias y Santimamiñe, Altxerri y Ekain, en
el País Vasco.
En un paraje singular del Valle del Nansa, en un acantilado del embalse de la
Palombera, se abre la cueva de Chufín. La cavidad tiene una boca amplia y un
vestíbulo espacioso que da paso a una galería ancha y baja. En el fondo de la
cueva hay una sala amplia donde se forma un curioso lago interior. El arte de
Chufín se puede dividir en dos grandes conjuntos: las representaciones del
vestíbulo y las del interior de la cueva. En el vestíbulo, aparecen paneles con
grabados de trazo profundo. En el más interesante de los paneles aparecen
grabados que representan un bisonte y varias ciervas. Además hay peces, signos,
etc. En la sala interior, las figuras se distribuyen por ambas paredes y hay
tanto pinturas como grabados. En la pared derecha hay un "macarrón" abstracto,
el grabado de una zancuda y un gran panel de pinturas rojas, con un uro y un
caballo, puntuaciones y signos complejos. En la pared izquierda hay un
antropomorfo grabado en trazo grueso, entre otras figuras de caballos, cérvidos.
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Horno de la Peña |
En la localidad de San
Felices de Buelna se encuentra la cueva de Horno de la Peña. Las primeras
figuras que se encuentran durante la visita es un caballo, pocos son los
vestigios que se conservan en esta parte de la cueva ya que debido a la
insolación y las condiciones climáticas éstos han ido desapareciendo a lo largo
de los años. Sin embargo, en el interior de la cueva, se encuentran varios
motivos artísticos que conforman uno de los conjuntos de grabados más completos
de la región. Una de las figuras más destacadas de la cueva de Hornos de la Peña
es un antropomorfo con un brazo levantado y larga cola. Asimismo, acompaña a
esta figura un auténtico bestiario prehistórico conformado por figuras de tamaño
grande y concepción naturalista que representan caballos, bisontes, uros,
cabras, ciervos e, incluso, lo que podría ser un reno.
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Las Chimeneas |
El conjunto de cuevas
de Monte Castillo, junto a Puente Viesgo, constituye uno de los referentes más
significativos de la riqueza arqueológica de Cantabria y es, junto a Altamira,
uno de los yacimientos prehistóricos más conocidos a nivel mundial, dada su
importancia científica y artística. Además de la Cueva El Castillo, el conjunto
arqueológico cuenta con otras tres cavidades de gran valor que también han sido
declaradas como Patrimonio de la Humanidad en esta convocatoria. Éstas son las
cuevas de Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas.
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El Castillo |
El interior de la
cueva de El Castillo contiene uno de los conjuntos más singulares e importantes
de la Prehistoria de Europa. Sus más de 275 figuras, todas ellas
correspondientes a los albores de la presencia del homo sapiens en
Europa, representan un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento
simbólico, la mente abstracta y la expresión artística. Caballos, bisontes,
ciervas, uros, ciervos, cabras, un mamut, etc, forman el elenco figurativo
animal, un bestiario variado que representa una parte de los animales que
cohabitaron con el hombre. Las referencias a la figura humana son numerosas pero
abreviadas, expresadas mediante la mano, un motivo especial en esta cueva debido
a su elevado número, más de 50.
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Bisonte de La Pasiega |
La cueva de la Pasiega,
situada a escasa distancia, contiene una importante acumulación de animales
pintados y signos, realizados en varias técnicas y estilos. Las Chimeneas,
perteneciente al mismo grupo, contiene pinturas en negro y grabados en arcilla y
muchas de ellas representan animales con un estilo muy expresivo. Las Monedas,
la cuarta cueva situada en el monte Castillo, es la más espectacular por las
formaciones geológicas y el colorido natural de sus cascadas estalactíticas. Sus
pinturas, realizadas en negro y con pocas indicaciones de volumen, son más
monótonas y concentradas que las del resto de las cuevas. Hay representados
caballos, renos, cabras, bisontes, ciervos y uno oso incompleto.
La Cueva de El Pendo (Escobedo de Camargo) fue descubierta en 1878 (un año antes
que Altamira) por Marcelino Sanz de Sautuola y desde entonces hasta nuestros
días esta cavidad ha sido fuente constante de información y una joya única para
investigadores y estudiosos. El Pendo es uno de los yacimientos arqueológicos
más importantes de la región. Cuenta con una especial formación geológica y
registros humanos de hace más de 80.000 años. En 1997 fue descubierto el "friso
de las pinturas", un gran panel de 25 metros de longitud, con 16
representaciones de animales, además de algunos signos, a los que se atribuye
una antigüedad de alrededor de 20.000 años atrás.
El monte de La Garma en la localidad de Omoño, en Ribamontán al Monte, guarda en
su interior uno de los conjuntos prehistóricos más importantes del Paleolítico.
Se trata de uno de los yacimientos más complejos y más curiosos de Cantabria ya
que en su interior se han hallado, incluso, varias inhumaciones de la época
medieval, así como grabados y pinturas del magdaleniense. Este patrimonio, dada
su complejidad y el gran número de yacimientos que se han encontrado, se
encuentra en proceso de catalogación y documentación.
La cueva de Las Covalanas está
localizada a escasos kilómetros de Ramales de la Victoria. En una zona profunda
encontramos una galería en la que se localiza el conjunto de representaciones
más numeroso de la cueva, con 22 figuras de las cuales 18 son ciervas, animal
característico de las cuevas decoradas de Cantabria, un caballo, un reno (animal
escasamente representado en la región cántabra), un uro y un animal difícil de
identificar. Dispersos por toda la cueva existen trazos negros y en la zona
terminal se ven algunos restos de pintura roja indescifrables
Una maravilla geológica
Como se ve, muchas de estas cuevas cántabras,
abiertas gracias a la acción insistente de las aguas subterráneas sobre la roca
caliza, fueron hogar y santuario de las personas que poblaban las montañas del
Cantábrico hace miles de años. Pero también muchas de estas cuevas permanecieron
durante milenios ocultas a los ojos de los hombres, pero no a la acción de la
naturaleza.
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Cueva del Soplao |
Buen ejemplo de ello son los
más de 30 kilómetros de galerías que componen la Cueva del Soplao que, si bien
fueron utilizados en tiempos recientes por los hombres para extraer su mineral,
constituyendo también un excepcional patrimonio de arqueología minera, destacan
sobre todo por su peculiar interés geológico. Las sensacionales formaciones que
la cavidad alberga en su interior dan lugar a todo un juego de claroscuros,
sensaciones, colores y formas que desafían las leyes de la lógica.
En El Soplao hay cientos de estalactitas y estalagmitas, columnas y banderas de
piedra, pero destacan especialmente los elementos con formas excéntricas o
helictítas, que crecen componiendo todo tipo de círculos, espirales,
tirabuzones, etc. incluso sin tener en cuenta la gravedad. La calidad, blancura
y sobre todo la abundancia de sus formaciones en aragonito y calcita la
convierten en una cavidad única que tendrá que ser igualmente declara Patrimonio
de la Humanidad más pronto que tarde.
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Estalactitas del Soplao |
El Soplao es una cueva única
e irrepetible, una referencia para la espeleología mundial, de la misma manera
que Altamira lo es para el arte prehistórico. Su interior constituye una
maravilla geológica y espeleológica a nivel internacional. Adentrarse en este
universo interior no fue tarea fácil y, precisamente por ello, sus encantos han
permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.
La cueva El Soplao tiene verdadera significación universal, pues al alto valor
medioambiental que posee hay que añadirle sobre todo su altísimo valor estético,
representado por la abundante y compleja diversidad de formaciones excéntricas
que atesora, sin parangón en el mundo subterráneo. Dentro de este apartado hay
que destacar el "falso suelo", una zona considerada por todos los espeleólogos
como la "Capilla Sixtina" del mundo subterráneo, por su grandiosidad,
disposición y conservación.
Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía, un particular universo de
formaciones verticales (estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples
colores. Son también destacables las pisolitas, más conocidas como perlas de las
cavernas. Estas curiosas formaciones deben su nombre a su similitud con las
perlas de las ostras. Están producidas por el depósito de finas capas de calcita
alrededor de un núcleo constituido por cualquier materia (partícula de cuarzo,
calcita, bolita de arcilla o incluso hueso). Por lo general son esféricas, lisas
y con apariencia de porcelana, tan perfectas como la de las ostras. En la
cavidad se presentan como "mantos" cubriendo una superficie de varios metros, o
a modo de nidos, pero nunca aisladas.
El recorrido turístico de la cueva, o "de pasarela" es de unos 1.200 metros,
puede hacerse incluso de silla de ruedas y hasta la cueva se accede en una
réplica de tren minero. Hay otro tramo abierto al público con el nombre de
Turismo-aventura en el que los visitantes podrán recorrer hasta 3 kilómetros
dentro de la cueva, cuya longitud total es de 14 kilómetros. La visita requiere
una indumentaria especial, caso con luz y botas de agua.
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