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Soy poco
aficionado a las estadísticas y a las encuestas, no sólo
por mi enemistad con los números, sino, a medida que he
crecido en experiencia, por haber podido comprobar, con
acopio de datos que me permitirían hacer una
tesis doctoral, la escasa fiabilidad que merecen tales
instrumentos de medición sociológica cuando son manejados
por políticos o empresarios.
Prefiero atenerme a lo que yo mismo compruebo o al
análisis de los profetas o de los científicos: los
primeros porque están tocados por el dedo de Dios y los
segundos porque -incluso los no creyentes- están
cercanos a él, al menos en su búsqueda de la verdad.
Colaboré por poco tiempo en una Agencia de Comunicación,
donde llegué a ver publicado en un periódico nacional las
“fotografías del taller donde se falsificaban los
relojes”, en tanto que al día siguiente, estando la
acusación judicial en curso, bastó el pago de sus
honorarios a la agencia, para que se publicara la misma
foto referente “al taller donde por error se dijo ayer que
se fabricaban falsificaciones, cuando no era cierto”. Y,
entre otras muchas cosas que podría comentar, supe de una
tesis doctoral encargada en una Universidad francesa “ad
hoc” con la única intención de dar por bueno, en un
momento en que se produjeron demasiados accidentes en ese
ramo, que el gas natural era la energía más segura del
mundo.
Examinar las encuestas o las estadísticas optimistas
elaboradas por los ministros de turismo, o las
“llorosas” de los hoteleros siempre haciéndonos creer en
una ocupación poco rentable, no es buen camino para saber
por dónde va el turismo. Desde luego, me agrada leer las
informaciones que ofrece de vez en cuando el inefable
Frangiali, de cuyo optimismo da gusto recibir impresiones.
Incluso mientras en general se destaca que el Yemen ha
sufrido el impacto del brutal atentado contra nuestros
compatriotas, es muy agradable leer las notas de la OMT
asegurando que a ese país en nada le va a
perjudicar lo ocurrido. Desde luego, estoy seguro que una
organización independiente, como la OMT, no sólo extrae
sus optimistas conclusiones de estadísticas y encuestas,
sino del análisis de los muy preparados técnicos que tiene
a su servicio; pero también hay que pensar que ese tipo de
organizaciones, al igual que las instituciones, tienen el
deber de contribuir de algún modo a superar el miedo o la
incertidumbre que hoy impera en el mundo.
En definitiva, al margen del optimismo de quien está
obligado a tenerlo, y de quienes lo mantienen por
intereses espurios, ¿qué va a suceder con el turismo en un
mundo acosado por el terrorismo, y los desastres,
demasiado
frecuentes, que parecen coincidir con el punto de vista
sobre el calentamiento global y demás problemas
ecológicos? Esta es la gran pregunta
de nuestro tiempo, a cuya respuesta hay que poner en
contribución muchos análisis, muchas reuniones entre los
sectores afectados por esa industria – una de las mas
importantes del mundo – mucha generosidad y mucho
compromiso con la paz.
Nosotros como periodistas no podemos limitarnos a
transcribir las notas interesadas que nos envíen los
rectores del turismo, debemos asumir una
actitud crítica, responsable, que nos haga colaboradores
de una lucha por el turismo progresivo en extensión de
usuarios y sostenible en el respeto al hombre y a la
naturaleza.
Miguel Ángel García Brera
Presidente de FIJETESPAÑA y presidente ejecutivo de FIJET |