Mercado, tarifas, fusiones
La cuestión en el transporte aéreo es que la oferta
supera a la demanda y por lo tanto las tarifas son inferiores a los
costos de producción del servicio aéreo. Esta relación lleva
inevitablemente a los temidos números rojos
Como ocurre con las adicciones, resulta imposible
aumentar las tarifas ya que el exceso de oferta lo impide. Esta
situación se agota una vez que las maniobras financieras resultan
insuficientes para compensar o disimular la pérdida económica. En ese
momento se produce la suspensión de pagos y la suerte de la empresa
queda librada a las quitas y plazos extraordinarios de pagos que puedan
obtener de sus proveedores que son los que en definitiva soportan las
consecuencias del exceso de oferta.
Las empresas han buscado disminuir o eliminar la brecha entre costos y
precios de sus servicios recurriendo a drásticas reducciones de gastos,
a una disminución en sus costos mediante la obtención de rebajas
salariales o congelamientos salariales por periodos de dos o tres años o
las dos cosas a la vez.
Pero existe un temor absoluto al incremento de las tarifas, habiéndose
recurrido al establecimiento de cargos específicos imputados al costo
del combustible como si el impacto en el bolsillo del "pax" fuere
diferente al producido por un incremento tarifario, pero de ese modo se
aumenta el precio sin tocar las tarifas, cuestiones del "marketing"
es como ofrecer un mondongo a la española sin mondongo...o más
castizamente "callos a la española sin callos".
También se recurrió a los asientos de alta densidad para aumentar la
capacidad de las aeronaves a costa no ya de la comodidad sino de la
dignidad de los "pax", ya que viajar prácticamente en un ángulo
de 90 grados durante ocho, diez o doce horas es atentatorio a la salud,
sin embargo ni los estados mas intervencionistas se ocupan de este grave
tema.
Como diría Bill Clinton "...la cuestión es la tarifa, estúpido...".
La cuestión es cómo se hace para llevar las tarifas a un punto de
real equilibrio, lo que implicará fatalmente una reducción de la oferta.
Por lo visto si las empresas hubieran subido las tarifas simultáneamente
se hubieran visto obligadas a disminuir la oferta significando en muchas
casos el cierre con lo cuál el mercado se habría normalizado generando
una demanda menor pero sustentable. Se hubiera llegado al punto ideal
que en economía es el "punto de equilibrio".
Sin embargo, parecería que se optó por otro camino, el de las fusiones o
absorciones que si bien llevan al mismo resultado hay matices que las
diferencian. Mediante este procedimiento se logran bajar los costos ya
que generalmente con el mismo nivel de costos fijos se pueden ofrecer
más servicios, lo que no implica un incremento de oferta. Por estos
medios se llega también a disminuir la competencia con lo cual resulta
mas fácil incrementar las tarifas.
Es obvio que estos pensamientos hechos en "voz alta" vienen a
raíz de la saga de Iberia que aún tiene final incierto en cuanto a quien
será su futuro comprador. En el tráfico Europa-Latinoamérica es evidente
que no sólo Iberia, sino el capital español tienen el dominio del
mercado, pero Iberia es quien posee la mayor porción.
Es obvio que este mercado, que además tiene un submercado cautivo que es
el tráfico étnico, tiene un "plus" que personalmente no veo en
otros "mercados" lo que le da además un valor estratégico
imponderable.
A ello se suma el crecimiento económico de la región y la integración al
mundo especialmente de Chile sobre el Pácífico y Brasil sobre el
Atlántico lo que genera un mercado en franca expansión. Perú, Colombia y
el propio Uruguay también están intentando consolidar estas políticas de
integración. Argentina permanece escondida entre signos de
interrogación, pero no deja de ser potencialmente posible que alguna vez
alcance el nivel de desarrollo anhelado por varias generaciones.
Como se ve este mercado tiene atractivos, es cierto que también
interrogantes, pero que justifican una apuesta fuerte. Latinoamérica
tiene más afinidad con España, Italia y Alemania que con Gran Bretaña,
más allá de alianzas circunstanciales y oportunistas, pero mientras no
se resuelva la cuestión de las Islas Malvinas existe una situación de
conflicto que no se da con otros países europeos.
Juan Luján.
Periodista. Miembro de FijetEspaña. Director de Cronitur
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