Señores, lo de siempre por favor
Siempre llamó mi atención el envoltorio teórico del Marketing, ese
invento de los americanos para vender, vender y vender primero, y luego,
producir lo vendido. Se me antoja como una especie de “mundo al revés”
de los negocios tal como se entendían estos antes de la invasión yankee.
Acaba de estar con José (Pepe para los amigos). Es propietario de una
granja y me cuenta que tiene unas 8.000 gallinas que ponen todos los
días. Ellas no saben de marketing y tampoco les importa. “Ahí va mi
huevo diario y si no lo vendes tu veras!. Menos aún les importa que Pepe
esté ya mayor y que ande un poco “tocada” su salud.
“Hay días que no me levantaría de la cama, me decía, o al menos, que
pudiera hacerlo un poco mas tarde, a las 8 o así…” pero no, tampoco.
Implacables ellas, las muy… abren sus esfínteres, emiten su sonido
paridor y me invaden 8.000 huevos 8000, de la misma manera que Hacienda,
implacable también, se lleva un tanto sobre cada huevo vendido, eso sí,
sin ruido. Pero ahora Sanidad dice que hay que reducir el consumo de
huevos por la cosa del colesterol, que si mi cintura mide mas de 102
centímetros debo alarmarme porque el corazón me la puede jugar, que las
hamburguesas que se comen mis nietos deben pesar la mitad de lo normal
porque de seguir así pueden enfermar de gordura, que si bebo más de una
copa de vino soy un borracho y me quitaran los puntos del carné de
conducir…
Procuro animarle y Pepe se va cabizbajo aunque, interiormente, algo mas
satisfecho que cuando nos encontramos.
Leo en la prensa que la Consejería de Sanidad de ésta Comunidad Autónoma
destinará unos buenos dineros para financiar convenios de colaboración y
promocionar entre los ciudadanos hábitos de alimentación saludable. Para
ello, muchos restaurantes, al socaire de la propuesta estatal e imagino
que algún tipo de subvención, se han comprometido a poner en sus cartas
lo que ha de llamarse “MENÚ SALUDABLE”. En consecuencia deduzco que los
platos ajenos a ese supuesto menú, maravilloso y sanador, deberán
considerarse como “no adecuados para nuestra salud”, ¿no? Tal vez habría
que reconsiderar el invento e intentar hacer llegar el mensaje al
consumidor de manera menos contradictoria y apuntando más hacia lo
positivo.
Porque lo dije muchas veces y lo he publicado otras tantas. LA COCINA
ESPAÑOLA ES LA MEJOR COCINA DEL MUNDO. Somos autores de la tan
beneficiosa “dieta mediterránea”, definición del conjunto de productos
de nuestra tierra que ya querrían para si muchos, yankees incluidos.
Entonces… ¿Por qué no dejamos las cosas de siempre quietas como están y
nos dedicamos, sencillamente, a mantenerlas vigentes? ¿Qué necesidad
tenemos de inventar nuevas fórmulas? ¿No sería mas lógico fomentar y
subvencionar el deporte? ¿Construir en todas las ciudades carriles bici
así como sus correspondientes aparcamientos? ¿Crear competiciones
incluso vecinales? ¿Gimnasios, piscinas, golf, senderismo, etc. al
alcance de todos…?
Me
temo que el objetivo es otro muy diferente, como por ejemplo mantener al
ciudadano inmovilizado delante del televisor, ¡quieto parado! recibiendo
continuamente poderosas consignas. De ser así otro gallo nos cantaría,
los huevos que ponen las gallinas de Pepe estarían recomendados igual
que las hamburguesas de calidad aconsejables para nuestros nietos, una
buena botella de vino, una partida de mus con los amigos… ¡Lo de siempre
señores, lo de siempre.
Juan Luján.
Periodista. Miembro de FijetEspaña. Director de Cronitur